El fuego tras un terremoto puede ser más dañino que el propio terremoto

“Cuando la tierra deja de temblar después de un terremoto importante, puede que el destrozo no haya  hecho más que empezar” afirma Brian Meacham, pofessor asociado de de ingeniería contra incendios del Instituto Politécnico de Worcester (WPI) e investigador principal del estudio sobre el fuego tras los terremotos. “históricamente, los fuegos que han seguido a los grandes terremotos han sido tan devastadores como el temblor en sí y a veces más todavía. De hecho los mayores incendios ocurrido en grandes ciudades en tiempos de paz (San Francisco 1906 y Tokio 1923) fueron incendios posteriores a un terremoto. Más recientemente, el fuego también causó daños significativos tas el terremoto de Kobe (Japón) en 1995”.

Pruebas sobre terremotos e incendios en edificios

Mientras que el daño producido por los incendios que se extienden tras un terremoto es bastante bien conocido, se sabe bastante menos sobre cómo afectan los terremotos a la capacidad de los edificios para enfrentarse y resistir a un incendio o sobre cómo evoluciona el fuego en los edificios en los instantes posteriores al seísmo. Meacham explica que “aunque se ha llevado a cabo una considerable investigación con respecto a la resistencia de las construcciones a los movimientos sísmicos, hasta ahora no se había llevado ningún estudio de entidad sobre el comportamiento de los elementos no estructurales del edificio y su comportamiento frente al fuego que puede seguir al temblor”.

Para ayudar en la comprensión de todos estos fenómenos, se llevó a cabo un experimento bastante costoso construyendo un edificio de cinco plantas sobre la plataforma de simulación de terremotos de la Universidad de California-San Diego, la mayor de las existentes en el mundo para este tipo de pruebas. En el edificio se incorporaron todo tipo de instalaciones corrientes, como escaleras,  ascensores, conductos de calefacción y refrigeración, instalaciones eléctricas y otras específicas de hospitales como una unidad de cuidados intensivos o un almacén de insumos médicos. La tercera planta se configuró para hacer mediciones exactas sobre los efectos del fuego, instalando todo tipo de materiales antiincendios, sistemas de detección de humos, puertas pirorresistentes, etc.

En una primera fase se sometió al edificio a sacudidas similares a las mayores que se han medido hasta la fecha en la costa oeste estadounidense y se verificó después de cada terremoto simulado el daño estructural del edificio.

En una segunda fase se hicieron experimentos con fuego para comprobar si el terremoto había afectado a las capacidades ignífugas y/o pirorresistentes de los materiales y de las instalaciones y observaron lo siguiente:

  • los daños estructurales son significativos en los edificios modernos pero son capaces de resistir terremotos considerables
  • el daño en el interior y el exterior del edificio crea agujeros en muros y paredes que pueden favorecer la propagación del fuego de un modo no previsto en las normativas antiincendios, que se hace pensando en fuegos no precedidos de terremotos
  • un número considerable de puertas quedan bloqueadas por el terremoto y cortan las vías de salida previstas en los planes de evacuación por fuego
  • la mayor parte de los materiales de protección contra el fuego (detectores de humos, materiales pirorresistentes, etc.)cumplieron su función razonablemente

Junto a la experiencia obtenida de los casos de terremotos reales, los datos de este experimento y otros muchos que se están llevando a cabo en el laboratorio, se elaborarán una serie de propuestas para incorporarlas en las normas de construcción de zonas sísmicas para evitar que nunca más el fuego pueda causar más víctimas y daños materiales que el terremoto en sí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *